Hoy Kikyta me pasó una información que no había visto y que me parece importante difundir, y es que como parte del Instructivo Presidencial para la Eliminación del Gasto Suntuario o Superfluo en el Sector Público Nacional, el presidente ha prohibido dichos gastos, cosa que suena muy bien, pero resulta que en el primer punto de descripción de lo que se considera un gasto superfluo se incluye el Internet.
Todo el que me conoce sabe que soy fanático del Internet, que todo lo que se pueda hacer por este medio me interesa, y que es una de las razones principales por las que me gusta tanto lo que hago como profesión. Las ventajas que ofrece son obvias así que está demás decirlas aquí, pero la facilidad que ofrece para comunicarnos independientemente de donde estemos es la más importante, y por esa razón algo que me molesta y que para mi no tiene ningún sentido es cuando tratan de limitar su uso artificialmente. Por ejemplo proveedores como la BBC, Hulu, Pandora, Last.fm, Spotify, los cuales solo permiten accesar su contenido desde algunos países; o peor aún que países como China, Cuba, Vietnam entre otros pretendan mantener un Internet paralelo y filtrado, donde solo dejan ver a sus ciudadanos contenido que el gobierno considere no controversial, y que por supuesto no hable mal de ellos.
Se me ocurren (al igual que estoy seguro se le ocurre a cualquiera que entienda la utilidad de esta herramienta) infinidad de usos que se le pueden dar al Internet en el sector público si fuera utilizado como debe ser, y no para crear un cuello de botella más en trámites que de por si ya no pueden ser más burocráticos, o para que los empleados públicos se entretengan viendo YouTube.
Quizás con todos los problemas que tiene el país, que el sector público considere o no el Internet un gasto superfluo puede parecer insignificante, pero creo que igualmente demuestra la visión tan limitada que tienen quienes nos dirigen; considerar la herramienta de comunicación más importante y global que existe un gasto superfluo, cuando lo que deberían es buscar formas de acelerar su penetración tanto en el sector público como en el privado me parece inconcebible, sobre todo después de que hace algunos años, esas mismas personas por medio del Decreto 825 declararon “el acceso y uso de Internet como política prioritaria para el desarrollo cultural, económico, social y político de la República“… pero a estas alturas ¿que puede ya parecer inconcebible?
Algunos enlaces sobre el tema:
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